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La crisis estructural del Calcio. Cagliari: el club huérfano

El fútbol italiano esta pasando una de sus peores épocas en todos los ámbitos (futbolístico, económico, institucional, etc.) Pero uno de los más importantes y que más afecta a todo lo que envuelve a este magnifico deporte es sin duda el que hace referencia a los aficionados.

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El Calcio siempre ha sido una de las mejores ligas del mundo, gracias a sus jugadores, sus clubs, sus estadios y sus “tiffosi” que llenaban cada semana de luz, colorido y pasión esos estadios por el amor a su club. Hoy parece que todo esto ha cambiado, ya que un informe de DemosCoop ha desvelado que hay un 13% menos de aficionados al fútbol respecto a 2009 en Italia. Si hace tres temporadas, 1,3 italianos de cada dos se definía como “aficionado al fútbol”, hoy son ya 4 de cada 10. Los que lo siguen en directo son solo el 23,6%. Los horarios son los mismos de siempre: hay dos partidos los sábados (18.00 y 20.45) y los demás el domingo (uno a las 12.30; otro a las 20.45 y el resto a las 15.00 horas). Una encuesta en  La Gazzetta dello Sport desvelaba a principios de octubre que el 51% de los italianos que se declara aficionado al fútbol no ha pisado un estadio en el último año; el 33% lo ha hecho entre una y cinco veces; el 11%, entre seis y 10, y solo el 5% más de 10 veces. Entre los motivos, el 40% indicó el precio de las entradas, el 26% cree que es más cómodo verlo en la tele y el 19% considera los estadios peligrosos.

Una de las voces mas representativas del fútbol italiano ha arremsacchi041222etido duramente contra los estadios italianos y la liga: “Son cárceles a cielo abierto. Sus estructuras son obsoletas y hay violencia verbal entre dirigentes y física entre aficionados. Cada día más parcelas del estadio están en manos de los más violentos.” Paolo Condò, histórico periodista de La Gazzetta, lo corrobora: “Tengo dos hijos pequeños, los he llevado al estadio en Francia y en España, pero en Italia no, por el clima de guerra. A los clubes no les interesa llenar los campos de familias”. Gianni Mura uno de los históricos del periodismo egabriel_batistuta_1n Italia y del periódico “La Repubblica” va mas allá y carga también con las gestiones de las televisiones y precios de las entradas, algo que ya esta empezando a pasar en España: “Ir al estadio se ha convertido en algo complicado porque solo puedes comprar la entrada yendo al banco… y todo eso frena a la gente normal. Además de que, claro, el espectáculo que vas a ver tampoco es especialmente bonito. Pero muchas veces no lo ha sido y aun así la gente iba a los estadios. Ahora sale más rentable verlo en casa de amigos, divides el precio y adelante” Por no hablar claro ePaoloMaldinistá, de la fuga de estrellas y la falta de referentes como antiguamente encabezaban los Baggio, Shevchenko, Batistuta, Ronaldo, Maldini, Platini, Zidane, etc. “Los mejores jugadores están en otros países, pero nadie en Italia se ha planteado sustituirles para favorecer un juego más armonioso o atractivo”, apunta Sacchi. También está el tema de los radicales en los estadios, que parece no tener remedio: “Parece que la solución a la crisis de espectadores pasa por tener estadios nuevos y en propiedad. Pero el problema es el contenido, no el envoltorio. Puedes tener un estadio tan bonito y tan moderno como el del Ajax, pero si sigue llenándose de gilipollas no cambia nada”, concluye Mura.

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El caso del Cagliari es especial, ya que es un club huérfano. Esta bonita ciudad es la capital de la Isla de Cerdeña; se encuentra situada al sur de la misma y posee más de medio millón de habitantes en toda su área metropolitana.

Construida sobre siete colinas y fundada por los fenicios en el siglo VII a.c. la ciudad combina modernidad con un extenso legado histórico. Su playa, de más de 13 kilómetros de longitud es, sin duda, uno de sus mayores atractivos que combinado con su excepcional clima convierten a Cagliari en un destino único para disfrutar de unas vacaciones placenteras.

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Deportivamente hablando es conocida por el equipo de ‘calcio’ de la ciudad, el Cagliari, que desde hace nueve años ha visto fútbol de Serie A ininterrumpidamente.

El mejor año de la historia del club culminó con el traslado al nuevo y majestuoso campo de Sant’Elia en la temporada 70-71. El estadio se concibió como un multiusos en el que se podían disputar competiciones atléticas, además de otros deportes de equipo como el fútbol y podía llegar a albergar más 70.000 espectadores.

Las instalaciones fueron modernizadas veinte años después de su inauguración con motivo del Mundial de fútbol de 1990 que se jugó en Italia. Este recinto, que se redujo a un aforo 40.000 localidades, acogió los tres partidos que la selección de Inglaterra disputó en la primera fase de la competición ante Irlanda, Holanda y Egipto.

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Primeros problemas en el estadio:

Pero los años han pasado factura a Sant’Elia, que ha tenido que someterse a un profundo cambio de imagen debido a la inseguridad de sus gradas principales. Por ello, en 2002, ante la negativa de la ‘Lega’ de darle el visto bueno para la disputa de partidos de fútbol, se añadieron tres gradas supletorias sobre la pista de atletismo para liberar las viejas y maltrechas tribunas del peso de los aficionados.

Aun así, diez años más tarde, los problemas persistieron y el estadio fue definitivamente cerrado por “poner en peligro la seguridad pública”. Esta decisión obligó al Cagliari a emigrar incluso fuera de su isla, jugando varios partidos de la pasada temporada en el estadio Nereo Rocco de Trieste, a más de mil kilómetros de distancia de la propia ciudad. Esa decision de jugar tan lejos de su tierra propició que en sus partidos de casa la asistencia al estadio fuera escasísima y la imagen pareciera la de un campo totalmente desierto, como si sus partidos se jugasen a puerta cerrada.En las siguientes imagenes veremos el estadio vacio, los unicos aficionados son los visitantes del Napoli que fueron a Trieste a animar a su equipo.

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* Como pueden observar en esta fotografía, solo está lleno un fondo del estadio por aficionados visitantes, en este caso los fieles seguidores del Napoli, que viajaron a Trieste a apoyar a su equipo.

Para el comienzo del presente curso, la directiva del Cagliari se apresuró a encontrar un recinto que acogiera sus partidos en la propia capital o lo más cerca posible de la misma. La apresurada solución fue el estadio Is Arenas del vecino municipio de Quartu Sant’Elena. Desprovisto en un primer momento de gradas para los aficionados, estas, fueron añadidas durante este verano hasta conseguir un aforo superior a los 12.000 espectadores.

La rápida y precipitada construcción de las tribunas supletorias ha creado un caos circulatorio brutal en los alrededores del estadio, por lo que las autoridades de la ciudad han prohibido la circulación a cualquier vehículo, incluidos los de los propios residentes en la zona.

Además, la organización medioambiental WWF de Cerdeña advirtió al alcalde de Quartu que la nueva masificación de esa parte de la ciudad ponía en peligro la fauna selvática del cercano Parque Natural de Molentargius. Y por si fuera poco, la policía señaló el riesgo que suponía la aglomeración de personas en una parte de la ciudad no apta para ello. Fue sobretodo por este último motivo, por lo que la Comisión Provincial de Vigilancia decidió que el partido de la jornada 4 entre el Cagliari y la Roma se disputara el siguiente domingo a puerta cerrada.

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La Roma ganó los tres puntos del partido frente al Cagliari, sin la necesidad de jugar. Así lo resolvió el juez deportivo del Calcio, Gianpaolo Tosel, después de que el encuentro fuese suspendido ese domingo en casa del equipo sardo por cuestiones de seguridad.

El partido, que debía jugarse en el nuevo estadio Is Arenas, se iba a disputar en principio sin la presencia de público, a puerta cerrada, debido a que el escenario no había superado todas las pruebas de seguridad correspondientes.
Sin embargo, finalmente el partido fue suspendido después de que el presidente del Cagliari, Massimo Cellino, invitara a los aficionados a concurrir al estadio pese a la negativa por parte de las autoridades a que puedan hacerlo.

Así mismo, el Cagliari se quejó a través de un comunicado por la actitud de la Roma, acusando al director giallorosso, Franco Baldini, de ser un “buitre” por tratar de que el equipo capitalino gane los puntos sin la necesidad de jugar.

En conclusión, creo que se puede afirmar sin miedo a equívoco, que el fútbol italiano está en un claro periodo de retroceso deportivo, económico, instiucional y sobretodo social. Y seguramente a años luz de una de sus épocas más gloriosas, como fue la de finales de los ochenta y mediados de los noventa, en la cual fue estandarte europeo y espejo donde mirarse durante mucho tiempo.

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El Cagliari no es más que un claro ejemplo de toda esta teoría anteriormente citada, solo que llevada a su extremo más desolador. Mala planificación deportiva, poco apoyo político e institucional, desencanto y apatía por parte de sus aficionados y un enorme deterioro estructural de su estadio han hecho que finalmente esta squadra casi centenaria ya, se vea sumida en esta crisis tan grande y ruinosa.

La única solución, quizá, posible para solucionar este inexorable retroceso del calcio sería una re-estructuración del mismo contando con todos los estamentos y entes que gobiernan y disponen este “circo” en el cual se ha convertido el deporte del fútbol desde hace un tiempo, sobretodo en este país. Si hubiera una convicción clara de querer solucionar este problema por parte de todos y si cada una de las partes renunciara a alguno de los privilegios actuales (sobretodo económicos) que les aporta este deporte, es posible que el fútbol en Italia tuviera todavía salvación. Y en consecuencia, es probable que ejemplos tan catastróficos como los del Cagliari, dejaran de producirse con total seguridad. Pero, ¿de verdad creen que el actual Calcio tiene alguna solución a corto plazo?

Alberto Riquelme Pérez (@AlbertoRiquelme)

Los extremos puros: esa “especie” en peligro de extinción

Robo de balón en el medio del campo y salida rápida buscando sorprender al rival. La pelota llega al extremo izquierdo, controla el pase con el interior, el esférico queda parado y por un momento el tiempo también. En décimas de segundo, por la cabeza del jugador pasan miles de cosas y su cuerpo experimenta sensaciones muy contradictorias. Pegado a la línea de banda, con el lateral derecho encima, la grada sobre sus hombros, voces y susurros entran sin parar por sus oídos y la sangre le bulle. Va a mil revoluciones, pero intenta serenarse y pensar que hacer, todo en décimas de segundo. El rival es como un toro que viene a embestir y el debe sortearlo con maestría, e intentar acabar la faena dignamente para poder conseguir el ansiado premio del gol, con la ayuda de sus compañeros. En ese momento, todo vuelve a la realidad, el extremo amaga con el cuerpo, hace una media bicicleta con la que desequilibra al lateral y consigue marcharse por velocidad con el balón pegado a la cal y a escasos centímetros la línea de córner. En ese momento, el delantero de su equipo hace un desmarque al defensa rival y consigue adelantarse en la carrera unos centímetros. El extremo levanta la cabeza y lo ve, en ese momento y sin pensarlo, pone un centro desde la línea de fondo con el interior del pie, que se va abriendo para que el portero no llegue y medido a la cabeza de su compañero desmarcado. El delantero impacta con su cabeza al balón con mucha potencia y el esférico entra en la portería como un rayo, sin que los defensas ni el portero rival puedan hacer nada para impedirlo. Fútbol en estado puro, sin duda, pero un fútbol que se está perdiendo a una velocidad de vértigo.

Y es que este deporte cambia a cada segundo, aunque a veces nos sorprenda y lo haga en direcciones en los que no esperábamos. El portero que sale jugando con los pies, los laterales que son “carrileros” ofensivos, el pivote defensivo que organiza el juego, el mediocampista que defiende y ataca (todocampista), los delanteros que se tiran a banda; y últimamente, los “falsos” delanteros y los extremos que juegan a banda cambiada. Son muchas las causas que hacen que este deporte “evolucione”: una mejor formación de los técnicos deportivos, nuevas tecnologías que permiten aprender e implementar cualquier mejora en cualquier lugar del mundo al instante, el fútbol visto como un espectáculo televisivo, la tremenda competitividad existente entre equipos en ligas nacionales y competiciones continentales, la evolución de los clubs como empresas deportivas, la necesidad de ofrecer al espectador algo novedoso cada temporada. Sin olvidar el cambio paulatino hacia un fútbol más físico y rápido, con balones como los actuales, más  ligeros, que hacen que los centros sean más imprecisos. A la vez, los referentes en ataque han modificado su juego también y pocos equipos apuestan ya por delanteros corpulentos que sean rematadores natos y solo trabajen en el area. Todo esto hace del fútbol un deporte aún más interesante e imprevisible, ya que estos factores cambiantes lo convierten en un espectáculo más atractivo a los ojos de los/las espectadores/as que lo disfrutan cada semana. Pero, ¿de verdad es así?

Si nos paramos a reflexionar un poco quizá podamos tener otra opinión mejor formada de todo esto. Y como ejemplo ilustrativo, podemos pararnos a pensar por ejemplo en qué ha pasado con los extremos puros de toda la vida. ¿Se han evaporado?

Cuando me siento a escuchar las historias de fútbol que cuenta mi abuelo, siempre me quedo fascinado. En ellas relata como sentía y vivía él este deporte cuando era más joven. Pero no hay una sola historia en la que no aparezca un extremo puro y clásico como los de antes. Me habla del Barça de las “Cinc Copes” y de cómo Estanislau Basora y  Eduardo Manchón traían locas a las defensas rivales y ponían finos centros a César y Kubala para que rematasen sus jugadas, mientras los aficionados de “Les Corts” enloquecían. O como el estadio de Chamartín se venía abajo cuando Paco Gento corría la banda izquierda cual centella y asistía al gran Alfredo Di Stefano para que marcase, en aquellas memorables noches de Copa de Europa de las 6 que consiguió “La Galerna del Cantábrico”. También habla de un “melenudo” británico llamado George Best que ponía patas arriba Old Trafford (y otros pubs de la zona) con sus regates y su clase magistral. Pero sobretodo me sorprende que se acuerde de un pequeño extremo brasileño del Botafogo que solo pudo tener la suerte de ver cuatro o cinco veces cada cuatro años, en los Mundiales de Suecia 58 y Chile 62. Siempre me dice que Pelé era de otro mundo pero nunca había visto a nadie regatear y “gambetear” como ese tal Garrincha.

Y si mi padre entra en la conversación, no puede dejar de hablar del gran Amancio Amaro, extremo portentoso de la generación del Real Madrid de los “Ye-yés”, apodado “El Brujo” por sus regates increíbles en banda y su rapidez. Sin salir del equipo blanco, no podemos pasar por alto al mito, Juan Gómez “Juanito”. Extremo rápido y veloz, de una fuerza y coraje sin igual que a día de hoy aún se recuerda en el estadio Santiago Bernabéu cuando el reloj marca el minuto 7 de partido, su mítico dorsal. Aunque si viajamos al n0rte, sin duda hay que hablar del veloz Txtextu Rojo, que dejaba boquiabierta a la afición de Bilbao en “La Catedral” con su descaro para encarar a los defensas y sus medidos centros al area. Y es que la historia de extremos clásicos vascos no acaba aquí, porque no muy lejos de Vizcaya, en Guipúzcoa concretamente, vivía el gran Roberto López Ufarte, un menudo y habilidoso extremo izquierdo que fue santo y seña de aquella mítica Real Sociedad que consiguió dos títulos consecutivos de Liga a principios de los ochenta y que fue ídolo de masas para todos los que acudían cada domingo a Atocha para ver al equipo “txuriurdín”. Gracias al trabajo y a la huella que dejaron estos dos tremendos extremos vascos, surgieron otros dos que siguieron sus pasos a no mucho tardar. El primero fue “Txiki” Beriguistáin, extremo izquierdo que irrumpió con fuerza para sustituir a López Ufarte en la Real Sociedad. Y el segundo fue Jon Andoni Goikoetxea, rápido y versátil extremo derecho navarro que despuntó en C.A. Osasuna y en la Real Sociedad posteriormente. La calidad de estos dos extremos no pasó inadvertida para el mundo y rápidamente el FC Barcelona de Johan Cruyff se hizo con ellos, siendo protagonistas esenciales de los títulos conseguidos por el cuadro catalán a principio de los noventa.


Cabe resaltar, pero, que si hablamos de extremos puros, los dos que jugaban en el Real Madrid de la “Quinta del Buitre” tampoco estaban carentes de calidad. Rafael Gordillo, mítico extremo izquierdo sevillano, de la cantera del Real Betis Balompié fichado por el cuadro blanco a mediados de los ochenta. Pero sobretodo Jose Miguel González “Míchel”, fino estilista canterano del conjunto blanco que junto a jugadores de la talla de Manuel Sanchís, Rafael Martín Vázquez o el mítico Emilio Butragueño, marcaron una época en la historia del club.

Como apreciación, cabría destacar, además de la vistosidad que regalaba este fútbol al espectador/a, como también aumentaba la velocidad del juego, la intensidad del mismo y hasta las pulsaciones de los jugadores y aficiones que disfrutaban de el. Pero no contentos con esto, el fútbol con bandas abiertas deparaba también unos duelos entre extremos y laterales memorables e históricos hoy en día.

Y es en ese preciso instante, en el que yo puedo entrar de verdad en la conversación y me pongo a recordar aquellas “batallas” futbolísticas increíbles entre el portugués Luis Figo y el posiblemente mejor lateral izquierdo de todos los tiempos, el brasileño Roberto Carlos. Cuando jugaban en el FC Barcelona y el Real Madrid respectivamente. O del propio Figo con el magnífico lateral del País Vasco Francés Bixente Lizarazu, cuando el portugués militaba ya en las filas blancas y el francés lo hacía con el temible Bayern de Munich. O los duelos entre el veloz extremo izquierdo holandés del Arsenal FC y FC Barcelona Mark Overmars y el lateral derecho del Manchester United Gary Neville, en los que siempre saltaban chispas. Y no se quedan atrás los duelos entre el maravilloso extremo izquierdo del Valencia CFVicente Rodríguez, y el lateral derecho del Real Madrid Michel Salgado, donde siempre había una intensidad brutal.

No obstante, la mayoría de extremos de todo el mundo actuales, han tenido que adaptarse a los nuevos tiempos y modificar su fútbol y su posición en el campo para complacer a sus técnicos y en “beneficio” del equipo. Aunque no está tan claro, que esto haya beneficiado al espectador/a y sobretodo al fútbol en general. Es cierto que se combina mucho más y que los extremos a banda cambiada pueden salir y tener más ocasiones para disparar a puerta desde una mejor posición. Pero no es menos cierto que las defensas también evolucionan y trabajan estas variantes. Por lo que al final tenemos muchas veces, acumulación de jugadores de tres cuartos de campo hacia delante, sobretodo al borde del área grande. El juego se ralentiza, los jugadores deben ser muy combinativos para que las jugadas no se diluyan y las bandas muchas veces quedan desocupadas, o se ocupan ocasionalmente por delanteros o centrocampistas que caen a ellas. Existe la posibilidad también de dejarla libre para la subida de laterales rápidos, que por otra parte, no tienen en la mayoría de casos, la clase ni la técnica de los extremos y jugadores de banda clásicos.

Por lo tanto, cuando hablamos de “evolución” en el fútbol, muchas veces, creo que el término no es correcto. Porque sí que es cierto que se dan cambios en este deporte y que todo avanza muy deprisa, como la vida de cualquier persona actualmente, sobretodo en los países occidentales. Pero no es menos cierto que en muchos aspectos este deporte está involucionando y dando pasitos atrás más que adelante. Habría mucho que escribir sobre todos estos cambios en el fútbol actual, aunque algunos de ellos han sido comentados ya al principio de este artículo. Quizá toda esta información nos daría para elaborar unos cuantos artículos más con total seguridad, pero ciñéndonos al tema que nos ocupa, creo que es justo  afirmar que el fútbol actual ha perseguido y eliminado (o al menos ha reconvertido) de los terrenos de juego a la mayoría de extremos puros que había. Jugadores con descaro, técnica, clase y calidad que no tenían miedo a jugársela. No temían coger la responsabilidad de encarar a sus rivales, se echaban el equipo a las espaldas y firmaban jugadas que acaban con centros medidos que se traducían en goles y campeonatos importantes para el equipo en muchas ocasiones. Pero sobretodo, jugadores que hacían levantarse a los aficionados de sus asientos en los estadios y que hacían vibrar y alzarse repentinamente a los más mayores de sus sillones en casa. Malabaristas y finos bordadores, que hilaban e hilvanaban jugadas fantásticas en espacios reducidos frente a contrincantes que solo tenían por objetivo destruir su fútbol. Jugadores que hacían que un servidor disfrutara cada semana con este deporte como un niño pequeño con un juguete nuevo. Por eso para acabar solo me gustaría lanzar una pregunta al aire: ¿Por qué el fútbol no quería seguir disfrutando con los extremos puros?

Manel Torrejón Perea (@manelcandeu)

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En Argentina se les olvidó lo que es el fútbol

El fútbol en Argentina esta sufriendo una gran crisis en todos los aspectos: tanto deportivo, social, económico, generacional y quizás el mas importante de todo, de juego e identidad.

El fútbol argentino ha tenido históricamente su estilo e identidad conocido en el mundo entero. Un fútbol criado en la calle, en los barrios, forjados en los parques, un fútbol “canchero”. El futbolista y el aficionado argentino siempre se identificó con el balón, ya que ese fútbol siempre tuvo buen manejo y buen trato de la pelota. Además cabe resaltar también esa posición tan importante en el fútbol y que en Argentina siempre han sido especialistas en cultivar, ese centrocampista organizador, ese volante como le llaman, podía ser organizador, defensivo e incluso mas ofensivo jugando de enganche pero con un excelente toque de balón. Nos vienen a la memoria los Bochini, Daniel Willington, el “Trinche”, Riquelme, Redondo, Verón, etc.

La realidad en Argentina, en lo que a fútbol se refiere, es muy diferente. La liga argentina esta huérfana de ídolos, de iconos donde los partidos parecen mas batallas o guerras. Mucho choque, balón largo, entradas duras, un fútbol poco elaborado donde los jugadores ya no miman el balón. Incluso antes de recibirlo no piensan en que hacer con la pelota sino donde esta el defensa para chocar con el y así contentar a la hinchada que se entretiene y parece que demande eso, coraje, lucha y “huevo, huevo”. Capitulo aparte merece el tema de la violencia y la inseguridad en los campos sobretodo por los “barras bravas”, tan de actualidad en estos tiempos y tan histórica por desgracia en ese país.

Pero volviendo al tema que nos atañe, muchos son los aspectos que el fútbol de Argentina tendría que cambiar y muchas son las voces autorizadas que piden a gritos este cambio. Algunas de ellas han encontrando un diagnostico claro sobre la enfermedad que tiene su fútbol y estos son varios de esos síntomas:

  • Campeonatos cortos: El formato de Apertura y Clausura es un formato desfasado que hace que en un corto periodo de tiempo (seis meses aproximadamente) los entrenadores y clubes tengan que formar plantillas rápidamente para conseguir objetivos. Al cabo de esos seis meses muchos jugadores son transferidos y las plantillas tiene que reconstruirse y no hay paciencia por la propia exigencia del campeonato. El jugador se encuentra tensionado ya que no hay margen de error ni de evolución, tienen q ser campeones, conseguir la permanencia, optar a máximo goleador o menos goleado y una mala tarde o las malas rachas en estos campeonatos se paga muy caro.
  • Éxodo precoz de futbolistas: Desde hace ya unos años el fútbol argentino esta nutriendo de jugadores a muchas ligas del mundo y como en casi todos los rincones del planeta, el fútbol, se ha convertido en un gran negocio. Los clubs argentinos se están convirtiendo en clubs muy vendedores sobretodo a Europa. En el fútbol de hoy en Argentina si un jugador da tres pases seguidos ya lo venden y si marca 3 goles ya lo venden a precio de crack, sin tener ninguna paciencia por la evolución, ni la formación del propio jugador, ni tan siquiera la salud deportiva del club.

  • Mala generación de futbolistas: Argentina, como citamos anteriormente, siempre ha sido una gran cantera de grandes futbolistas, si citamos a Alfredo Di Stefano, Diego Armando Maradona y Leo Messi, hablamos de tres jugadores que en sus respectivas y seguramente distintas épocas han sido los mejores del mundo y posiblemente de la historia. Este es un buen ejemplo del futbolista que puede llegar a ser el argentino. La realidad de hoy es muy diferente, hoy el futbolista argentino está pasando un mal momento que también se ve reflejado en la albiceleste. Quizás llegue una generación de futbolistas en un corto periodo de tiempo que vuelva a marcar diferencias. Un ejemplo claro e interesante espejo donde mirarse es España, donde esta generación de futbolistas ha dejado atrás los fantasmas del pasado y se ha convertido en un referente del fútbol mundial.
  • Métodos y centros de formación: El futbolista es un deportista que en Argentina y en muchos países del mundo se esta entrenando mas como un atleta potenciando, en muchas ocasiones, el propio físico más que entrenando con su herramienta de trabajo, el balón. Ese entrenamiento hace que el futbolista tenga un nivel físico y potencial envidiable pero que pierda calidad técnica en consecuencia. Ademas la falta económica de los clubs y del país en general hace que los centros de formación o ciudades deportivas de los clubs sean muy precarios a diferencia de las que hay en Europa.

En la liga argentina está ya muy lejano los equipos históricos como “Los carasucias” o “Los matadores” de San Lorenzo de Almagro a finales de los años sesenta o a principios de esa década. “El equipo de José” de Racing Club de Avellaneda, o en los años 70 donde la gente llenaba el estadio de Central Córdoba de Rosario de la segunda división solo para ver a Tomás Felipe Carlovich el “Trinche”. E incluso queda lejos los recientes equipos de Bianchi, Velez y Boca Juniors, el Newell’s de Bielsa o el River Plate de Ramon Diaz campeón de la Libertadores.

Un buen ejemplo de lo comentado anteriormente, es el del jugador argentino Maxi Rodriguez que jugó en Newell’s y con 21 años emigró a Europa para jugar en el Espanyol, Atletico de Madrid y Liverpool. Hace poco ha regresado a la liga argentina, en el equipo que le vió debutar, y no ha tardado en darse cuenta de la realidad del fútbol de su país al argumentar lo siguiente: “Y ahora que volví a jugar en el país puedo comprobar que no estaba equivocado, se lucha demasiado”, explica Maxi. “La estética dejó de ser prioridad. Me parece que se juega peor que hace diez años”, dijo el jugador. Culpa en parte a la “locura” y a la presión extrema alrededor del entrenador de la propia afición: “hay mucho miedo a perder”, explica, ya que “si no se obtuvieron buenos resultados, enseguida el entrenador está expuesto a que lo echen”.

En esta cruda época futbolística, solo  un equipo pareció ser un oasis en el desierto, ese equipo fue Huracán en el torneo Clausura 2009. Bajo las ordenes de Angel Cappa en el banquillo y en el campo con jugadores como Defederico, Bolatti y un jovenzuelo e interesantísimo Javier Pastore, ese equipo desplegó un juego muy vistoso y de muy buen trato del balón con el buen gusto que tiene su entrenador para el fútbol. Dicho estilo, que parecía olvidado en Argentina, hizo que los hinchas de Huracán y del fútbol argentino en general se ilusionaran y se engancharan a los partidos de los Pastore y cia. Pero a veces las historias no terminan bien y el equipo de Cappa sufrió en el ultimo partido una injusta derrota en el Estadio Jose Amalfitani que lo dejaría a la postre sin el ansiado título de liga. En un partido plagado de irregularidades arbitrales, ademas del gol mal anulado a Eduardo Dominguez, el portero de Huracán, Gastón Monzón, recibió una dura, clarísima y decisiva falta que derivó en el gol de Velez y en consecuencia el titulo de Clausura fue finalmente para los de liniers.

Después de esa competición vuelta a la realidad, cambio de plantillas y título para la Estudiantes del siempre ordenado y táctico Sabella. Con una “brujita” Verón que a pesar de los años era el que más y mejor jugaba al futbol de todos, y que recordó a otro ejemplo muy parecido como fue el Apertura 2011. En esta ocasión, un muy veterano Boca Juniors con la mayoría de sus jugadores pasando la trentena de edad y con Schiavi de 38 años comandando la defensa, se hizo campeón en un más que mediocre torneo. Donde “el último 10″ Juan Román Riquelme, al igual que anteriormente hiciera su compatriota Verón, quiso ganar el torneo, jugó como solo el sabe hacerlo y a medio gas comandó a la escuadra boquense a la consecución del titulo liguero. Seguramente porque él mismo se lo propuso, él se propuso sacar a ese fútbol de la mediocridad y despertarlo de su letargo (aunque fuera solo un instante), él se propuso hacer lo que a Argentina se le ha olvidado, jugar al FÚTBOL.

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Alberto Riquelme Pérez (@AlbertoRiquelme )

Manel Torrejón Perea (@manelcandeu )

Pinto Da Costa: El Rey Midas del fútbol europeo

El presidente del Oporto lleva 30 años presidiendo el club portugués y desde su llegada se han ganado muchísimos títulos, pero también ha sabido económicamente engrosar las arcas del club. Intentaremos analizar como ha gestionado al Oporto tanto deportiva como económicamente.

Jorge Nuno Pinto Da Costa fue elegido en el año 1982 como Presidente del FC Porto, donde empezaría una época llena de éxitos. Ejemplo claro es que la modalidad de hockey patines ganaría ese mismo año la Recopa de Europa, primer titulo desde la implantación de la sección en el año 1955, empezando un periodo de oro hasta nuestros días.

Pero centrémonos en el futbol, y es que a los dos años de proclamarse presidente, el FC Porto llegó a su primer final de Copa de Europa contra la Juventus, con quien perdería el título europeo. Tres años mas tarde, en 1987, ganaría la Copa de Europa esta vez sí, con Paulo Futre como gran estrella. Ese mismo año ganó también la Supercopa de Europa y la Copa Intercontinental, esta última desaciéndose de Peñarol de Montevideo en una gran final (2-1).

Paulo Futre fue su primera gran venta. Pinto da Costa hizo pagar a Jesús Gil 415 millones de las antiguas pesetas, cifra record de traspaso en aquella época tanto en el Atlético de Madrid como en el futbol portugués.

En los años noventa el Oporto logró ganar ocho campeonatos de liga, cinco de ellos consecutivos y ya en el siglo XXI, ganó en 2003 la Copa de la UEFA y al año siguiente la UEFA Champions League con José Mourinho en el banquillo blanquiazul. Víctor Fernández ganaría ese mismo año la segunda Copa Intercontintal, cosechando así uno de los periodos más importantes de toda la historia del club portugués.

Siguiendo en el plano deportivo, ha ganado títulos sabiendo renovar plantillas triunfadoras, vendiendo sus estrellas y sustituyéndolas por jugadores semi-desconocidos o sin ser grandes nombres europeos, que han triunfado en el Porto, se han hecho estrellas y se han vendido a precio de estrellas también.

Empezando por el ya comentado Paulo Futre, siguió Mario Jardel al que vendió al Galatasaray turco por 16 millones de €. O el portugés Sergio Conceiçao, que se fue al Lazio italiano a cambio de 10 millones de euros.

En el equipo de Mourinho que gana UEFA y Champions, Pinto da Costa hace muchísima caja. Y es que sustituye esos nombres de futbolistas conocidos con jugadores con los que vuelve hacer caja. Un ejemplo claro es Deco.

El jugador brasileño es transferido al Barcelona por 20 millones de € y recibe además a Ricardo Quaresma el cual vendería años más tarde al Inter de Milan por 27, 7millones. Montante de la operación total: 47, 7 millones €, además de disfrutar de lo mejor de ambos jugadores, que han dado títulos y buen juego al club.

Y seguimos por el central de moda en ese momento Ricardo Carvalho, que cambió Oporto por Londres a cambio de los 30 millones de Abramovich. Su sustituto fue Pepe que se fue al Real Madrid a cambio de otros 30millones, que a su vez fue sustituido por un Bruno Alves que militaba en Grecia y que fue transferido el verano pasado al Zenit ruso por 22 millones de €. Esta “Operación central” le ha generado unos ingresos de 82 millones de € al Porto.

El defensa lateral Paulo Ferreira también fue transferido al Chelsea a cambio de 20 millones, el centrocampista Maniche se fue a Rusia a cambio de 16 millones. Otro caso curioso es el del delantero Helder Postiga que tras una buena temporada en el Porto se marchó al Tottenham por 15 millones de € y tras una irregular temporada volvió al club de Pinto da Costa por 7 millones. Un negocio redondo, sin duda.

La clave de todo esto no está solo en saber vender, que es muy importante, también influye mucho uno de sus hombres de confianza que es Antero Henrique. Pero lo primordial para Pinto da Costa es saber comprar y qué comprar. Se vende al ídolo Quaresma y su sustituto lo traen de Japón. ¿Quién se va a Japón a fichar a un brasileño perdido allí al que llaman Hulk? Ahora Pinto da Costa se frota las manos con el rendimiento de este crack y con las ofertas que le llueven de Europa entera.

La lista sigue con la venta de Luis Fabiano al Sevilla, al que sustituye por Lisandro López y finalmente vende hace tres temporadas al Lyon por 27 millones de euros.

Se vendió a Deco, llegó Diego y se fue traspasado al Werder Bremen. Su sustituo Lucho Gonzalez, gran rendimiento en Do Dragao y traspasado al Marsella por casi 20 millones de euros.

El ultimo gran negocio del presidente oportista ha sido el del delantero colchonero y gran goleador Radamel Falcao que llegó al equipo portugués de River Plate por 5,5 millones de € y lo vendieron al Atlético de Madrid (por las urgencias de la venta del ídolo Kun Agüero) donde Pinto da Costa fue hábil. Finalmente  vendió por 47,5 millones de euros al máximo realizador de la Europa League de esa temporada y entró en el pack Ruben Micael al club colchonero, aunque este último fue cedido al Real Zaragoza una temporada.

Otro gran gestionador de un club europeo es el famoso presidente del Olympique de Lyon, Jean Michel Aulas, famoso también por gestionar bien su club deportivamente y también económicamente. En el verano de 2009/2010 el señor Pinto da Costa vende a Lisandro López y Cissokho al club de Lyon, haciendo pagar a Aulas cerca de 45 millones de € por estos dos jugadores. En esa operación quedó claro que Pinto da Costa es único.

Ha realizado el traspaso más caro de un técnico en la historia del fútbol, donde Roman Abramovic desembolsó la cantidad de 15 millones de euros para conseguir los servicios del exitoso entrenador en esa temporada 2010/2011 André Villas Boas. A día de hoy todos sabemos como ha acabado la era del joven técnico portugués en el Chelsea.


Muchas personas menosprecian el futbol portugués e incluso toman al Oporto como un club menor, pero por ejemplo Pinto da Costa en el Oporto ha ganado las mismas Copas de Europa que Sir Alex Ferguson en el Manchester United o que la Juventus en toda su historia, por citar algunos. No solo ha cosechado éxitos en el futbol sino que también ha sido campeón de casi todo con las otras secciones deportivas que tiene el club. En sus estadísticas puede observarse el enorme palmarés de Pinto da Costa en el club y espero que muchos clubes europeos aprendan de cómo gestionar grandes clubes. Una conclusión rocambolesca que podría sacarse de este presidente y su club es que: no hay que fichar a jugadores del Oporto sino fichar al jugador que va a sustituirlo. Pero para eso hay que ser Jorge Nuno Pinto Da Costa.

PALMARÉS DEL PORTO CON PINTO DA COSTA COMO PRESIDENTE:

- 2 Ligas de Campeones (1987 y 2004)

- 1 Supercopa de Europa (1987)

- 2 Copas de la UEFA (2003/2011)

- 2 Copas Intercontinentales (1987 y 2004)

- 19 Campeonatos Nacionales (cinco de ellos consecutivos desde 1994 hasta 1999, lo que constituye un hito sin precedentes en el fútbol portugués)

- 12 Copas de Portugal

- 18 Supercopas de Cândido de Oliveira

Balonmano (17 títulos)

- 6 Campeonatos Nacionales

- 3 Copas de Portugal

- 3 Copas de la Liga

- 5 Supercopas

Baloncesto (26 títulos)

- 5 Campeonatos Nacionales

- 11 Copas de Portugal

- 5 Copas de la Liga

- 4 Supercopas

- 1 Torneo de Campeones

Hockey sobre Patines (56 títulos)

- 2 Copas de Europa de Campeones (1986 y 1990)

- 2 Recopa de Europa (1982 y 1983)

- 2 Copas de la ESRB (1994 y 1996)

- 1 Supercopa de Europa (1987)

- 19 Campeonatos Nacionales

- 13 Copas de Portugal

- 17 Supercopas de Antonio Livramento

Alberto Riquelme Pérez (@AlbertoRiquelme)

Dejan Stankovic: el futbolista plurinacional

Cuando Ljupko Petrović, el mítico entrenador que llevó al Estrella Roja a la consecución dela Copa de Europa de clubs en 1991, se volvió a hacer cargo de la escuadra rojiblanca en 1994, el equipo venía de una racha de resultados muy negativa y de dos años en los que había finalizado segundo por detrás de su eterno rival, el Partizan de Belgrado.

En este equipo quedaban ya pocas estrellas de la proeza de Bari del 91, pero despuntaban algunos valores emergentes o futbolistas en potencia que querían hacerse un hueco en el primer equipo. Y uno de ellos irrumpiría con más fuerza que nadie, su nombre: Dejan Stankovic.

En una época convulsa en la zona de los Balcanes, con disputas bélicas internas entre naciones pertenecientes hasta entonces a Yugoslavia, el fútbol era una de las vías de escape del pueblo y a la vez un escenario para descargar las frustraciones, sentimientos e iras de personas que vivían una época terrible. Y en medio de toda esta vorágine, los dos principales equipos de Belgrado, Estrella Roja y Partizan trasladaron estas disputas al terreno de juego, por los títulos nacionales. La suerte había sido favorable a los blanquinegros en las últimas dos temporadas, pero ese año las cosas iban a cambiar. A mitad de temporada el entrenador Petrović iba a echar mano de la cantera rojiblanca, ya que había un centrocampista que estaba marcando las diferencias con tan solo 16 años y había ido subiendo como la espuma en las  diferentes categorías del Estrella Roja, hasta acabar jugando en el filial y consiguiendo grandes números. Alto, rápido, con una depurada técnica y un disparo endiablado el joven Dejan Stankovic fue convocado con el primer equipo a su corta edad y pasó a convertirse en el jugador más joven en debutar con el Estrella Roja. Y es que llevaba el fútbol en sus venas, ya que su padre había sido un importante centrocampista  del OFK Belgrado,  y hasta su madre había formado parte de la delantera de un potente equipo de la primera división femenina  de Yugoslavia, el Sloga Zemun.

De esta forma la carrera del joven Dejan no podía ir mal de ninguna forma, y así fue. A su corta edad se convirtió en campeón de liga y copa aquella misma temporada con el cuadro rojiblanco y fue llamado a las categorías inferiores de la selección Yugoslava, con la que más tarde conseguiría un sorprendente récord. Es interesante destacar una anécdota que sucedió en esa misma temporada, cuando se enfrentó al equipo de su padre de toda la vida el OFK de Belgrado, del cual Stankovic era también seguidor, pero enfundando la camiseta ahora del Estrella Roja y a los que además derrotó con comodidad en el campo, ironías de este deporte.

Su crecimiento continuó la temporada siguiente, debutando en Champions League, entrando una vez iniciado el partido frente al equipo alemán del Kaiserslautern, anotando además dos tantos, ante el asombro de toda Europa. Y siguió creciendo y creciendo cada vez más, tanto es así, que en un par de temporadas más, con tan solo 20 años y habiendo jugado ya el Mundial de Francia 98, la Lazio de Sven Goran Eriksson llamó a sus puertas y ni el Estrella Roja ni el joven Dejan pudieron decir que no a aquella suculenta oferta.

En aquella escuadra de ensueño con los Nesta, Almeyda, Nedved, Vieri, Salas o su compatriota fichado ese mismo año Sinisa Mihajlović, Stankovic consigue hacerse con un puesto en el 11 del equipo romano y jugar más de 40 partidos anotando 9 goles. El salto ya estaba dado, pero no se iba a quedar ahí, ya que en 1999 gana la última Recopa de Europa que se disputaría nunca en una memorable final frente al RCD Mallorca por 2-1 y es pieza clave en aquel título. No siendo esto suficiente, en el 2000 y ya asentado en aquel mágico conjunto laziale consigue nada más y nada menos que el doblete en el Calcio italiano, ganando liga y copa ese mismo año. No tendría tanta suerte en la Eurocopa del 2000 con Yugoslavia, al caer eliminado frente a España con aquel gol en el descuento de Alfonso Pérez Muñoz en un partido loco que pasará a la historia del fútbol, sin duda alguna.

No obstante, su equipo sigue cosechando éxitos, consiguiendo dos Supercopas y otra Copa de Italia más mientras la economía del club con el presidente Cragnotti a la cabeza iba haciendo que la escuadra laziale se hundiera cada vez más y cayera en bancarrota, obligando a todas sus estrellas a buscar nuevos destinos. De esta forma Dejan Stankovic deja el equipo de Roma en 2004, recibe una interesante oferta del Inter de Milán y acaba firmando por el equipo de la Lombardía. Un año antes, en su país, la reestructuración de los territorios que formaban la antigua Yugoslavia era un hecho y poco a poco se habían ido formando distintas naciones-estado que funcionaban ya como territorios independientes, no solo en el aspecto político, económica y social; sino también en lo deportivo. Por lo tanto, la idea de Yugoslavia no tenía sentido ya y el territorio pasó a llamarse Serbia y Montenegro, compuesto por dos naciones bien diferenciadas, con vínculos comunes pero bastante distintas en casi todos los aspectos. Aun así, compitieron juntas en lo deportivo hasta 2006, cuando las dos se independizaron.

Los deportistas y en este caso los futbolistas como Stankovic, no podían estar al margen de todos estos cambios políticos, económicos y sociales que se estaban produciendo en sus países de origen y sin querer muchas veces debían tomar partido en las decisiones que se dirimían allí. En algunos casos, estas confrontaciones ocasionaron pequeñas tensiones y conflictos entre compañeros de una misma selección por motivos políticos, religiosos o culturales, como el que mantuvieron Darko Kovacevic y Savo Milosevic, ambos goleadores con Yugoslavia (el primero del Estrella Roja y el segundo del Partizan) durante un tiempo por desavenencias y distintas maneras de ver estos cambios que se estaban produciendo en su territorio.

En lo deportivo, Stankovic seguía cosechando títulos, ahora con el equipo interista, ganando otra Copa de Italia y dos Scudettos más hasta 2006 (uno de ellos por el escándalo del “Moggigate”, la eliminación de la Juventud de Turín de la Serie A y su descenso fulminante a la Serie B), además de dos Supercopas de Italia. Y ese mismo año volvería a clasificar a su selección (Serbia y Montenegro en este caso) para la fase final de un Mundial, el de Alemania 2006, quedando encuadrada en el grupo de la muerte con Argentina, Holanda y Costa de Marfil consiguiendo no puntuar en ninguno de los partidos y dejando el casillero a 0.

Aun así, con su equipo la cosa no podía ir mejor, ya que el Inter se hizo con los siguientes cuatro Scudettos hasta 2010, una Copa y dos Supercopas de Italia más. Además, Stankovic nunca dejó de ser un hombre importante en las alineaciones del equipo neroazzurri consolidándose así en el equipo y siendo pieza clave tanto en el Inter como en su selección. Consecuencia de ello llegó el mayor logro como jugador en un club de fútbol, la consecución de la Champions League ese mismo año 2010, ganando en la final al Bayern de Munich en Madrid en el aquel Inter de Mourinho que pasaría a la historia por conseguir el triplete aquella misma temporada, disputando Stankovic todas las finales.

Ese mismo año 2010 Dejan Stankovic consiguió también un sorprendente récord con su selección (Serbia en este caso) en el Mundial de Sudáfrica. Y es el de conseguir ser el único jugador que ha disputado tres Copas del Mundo de Fútbol con tres selecciones distintas, no cambiando además nunca de territorio de origen. Ese extraño e inverosímil récord se da, porque los futbolistas como Dejan al igual que cualquier persona en este Mundo, están en constante cambio.

El Mundo en el que vivimos gira tan rápido como un balón en un campo de fútbol y cualquier persona está expuesta a estos cambios que se dan continuamente y que nos hacen replantearnos muchas cosas, pero que también nos ayudan a crecer como personas y a ampliar nuestros horizontes. Dejan Stankovic es un ejemplo claro de estas constantes idas y venidas que se dan en la vida de cualquier ser humano, ya que él como jugador de fútbol profesional, también tuvo que pasar por etapas duras en su vida, como la vivencia de una guerra entre territorios cercanos, con amigos y familiares que perdieron su vida. Y no siendo esto suficiente, más tarde tuvieron que volver a reconstruir un país, no solo levantando muros y paredes de hormigón, sino también construyendo nuevas conciencias individuales y colectivas y cambiando antiguos pensamientos ya obsoletos en los nuevos tiempos que corren. Por tanto, del jugador que jugó con Yugoslavia en 1998, con Serbia y Montenegro en 2006 y finalmente con Serbia en 2010 no nos puede quedar solo la idea de lo que vimos en un terreno de juego. Sino toda una historia detrás de superación y regeneración personal de un joven que nació para ser futbolista pero que ayudó también a que el territorio en el que nació, creció y se crió, se llamara como se llamara, pudiera continuar adelante y fuera un lugar tranquilo, sin odios ni disputas, más allá de las que pudieran darse en un terreno de juego durante 90 minutos. Cuando Dejan Stankovic se retire, será recordado sin lugar dudas por ser un grandísimo futbolista que aportó mucho a todos los equipos en los que estuvo, pero también por ser una de las personas que abanderó la transformación pacífica y normalizadora de su país desde su selección de fútbol, alzando muchas banderas al aire, pero una por encima de todas, la del respeto y el sentido común.

Manel Torrejón Perea (@manelcandeu)

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