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Un portero de “leyenda” en tiempos de posguerra

“El fútbol es el opio del pueblo” sería una adaptación libre pero muy veraz de la célebre cita de Karl Marx “La religión es el opio del pueblo”. Esto viene a decir que el fútbol, como la religión según el filósofo alemán, es una distracción, una cortina de humo que no deja ver con claridad lo que pasa realmente a nuestro alrededor y/o que las personas simplemente lo utilizan para evadirse de ella. Además, está articulado por los poderes del Estado, ayudados en parte, de algunos poderes fácticos que también colaboran a su desarrollo.

futbol opio pueblo el futbol es el opio del pueblo

Pero qué ocurre cuando el fútbol desaparece? Y sobretodo, qué pasa con las personas que eran la piedra angular de este deporte, qué pasa con los jugadores? Los conflictos bélicos en general y la Guerra Civil Española en particular, se llevaron a muchos de esos deportistas con ellos y seguramente los que quedaron, nunca volvieron a ser los mismos. Y es que una guerra cambia, lamentablemente, a las personas y esta historia habla de una de esas personas, que además fue un gran portero de fútbol: “El Portero”.

guerra civil futbol

El autor de este relato, Manuel Hidalgo, nos traslada a la época de posguerra, finales de los cuarenta (1948), en una pequeña aldea costera de tierras asturianas. A ella llega una camioneta destartalada, con un peculiar personaje dentro de ella, un portero de fútbol. Pero no era un cancerbero cualquiera, sino el gran Ramiro Forteza, conocido como el “Gigante de Zaragoza” o el “Rey del penalti” por su enorme destreza para detener dichos lanzamientos. El que antes de la guerra fuera un jugador de fútbol enormemente conocido, llegando a militar incluso en el Real Madrid (todo a modo de ficción claro está), se ganaba ahora el pan yendo de pueblo en pueblo y desafiando a sus habitantes a meterle un penalti. Una especie de atracción circense o feriante con una portería móvil y un balón de reglamento de la época, que mimaba y daba lustre recordando tiempos mejores, como material necesario para organizar su “número” en la plaza de los pueblos por los que iba pasando en su camino hacia ninguna parte.

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Manuel Hidalgo recrea muy bien aquellos tiempos difíciles después de una barbarie como la acontecida en España durante la Guerra Civil. Además, el llevar la historia a un pequeño pueblo de Asturias no es casualidad sino que acrecienta más todos los rasgos típicos de la época, tanto en los comportamientos de las personas, como en su manera de ser, de relacionarse entre ellas o de ganarse la vida. Por no hablar de la organización política, religiosa y militar de los pueblos, que se ve plasmada claramente en las figuras del alcalde, el cura y el cabo de la Guardia Civil. Tres modelos clave en el orden del régimen franquista de la época en cualquier pueblo, incluso ciudad de España.

curas guardia civil

Además de estos personajes, la historia también pone de manifiesto a un grupo de insurrectos que se esconden en las montañas de la zona y que luchan contra el régimen autoritario ocultos en sus cuevas, esperando su momento: los maquis. Esta guerrilla antifranquista surgida durante la Guerra Civil y con gran incidencia en la época de posguerra sobretodo en el Norte de España, tiene su importancia en la historia. Ya que al final del relato, el capitán de la Guardia Civil organiza un partido de exhibición entre militares y vecinos del pueblo con Ramiro Forteza como portero y juez de la disputa. Se lanzarán penaltis y el que más goles marque será el ganador de la contienda. Al final, con el partido empatado, los maquis aprovechan para bajar al pueblo y sorprender a los militares, incluso chutar uno de los lanzamientos. El resultado acaba en empate y todo un poco como antes de empezar, los maquis huyendo y los militares persiguiéndolos, en una escena con toques de humor y realidad urdida por el autor.

maquis maquis norte

Este relato, del que posteriormente hicieron una película con el mismo título, escrita por el propio Manuel Hidalgo y protagonizada por Carmelo Gómez, Antonio Resines y Maribel Verdú, es una interesante y magníficamente bien narrada fotografía animada de lo que podía vivirse en la época. Amplía algo más el relato corto original, dando paso a una historia de amor que cobra mayor protagonismo, mayor presencia de la disputa entre maquis y fuerzas del orden y se recrea más en la contienda final y en contextualizar todo un poco más y mejor. Hace sobretodo énfasis en describir con elementos cotidianos la vida de un pueblo del norte de España en años de posguerra. Y como esta rutina se ve alterada en cierta medida por la llegada de un personaje “famoso” que trastoca un poco la vida de sus habitantes. Un portero de fútbol que era una estrella en sus tiempos, ve truncada su carrera por culpa de una guerra que lo arrasa todo y que no solo lo deja mermado física sino también mentalmente. Un pueblo con todos sus lugareños/as subsistiendo del campo, el mar y los animales para poder tirar con lo justo y a veces incluso menos. Tres poderes que regían el destino del pueblo y lo mantenían aletargado y sin sobresaltos (político, religioso y militar) y un grupo de insurrectos (los maquis) lastrados por las bajas y las inclemencias del tiempo en la zona que todavía creían que podían luchar frente a este régimen autoritario y cambiarlo. Una historia de ficción basada seguramente en muchas historias reales de personas (entre ellas deportistas) que vivieron aquella oscura época y que perdieron muchas cosas por el camino, incluso sus propias vidas y las de algunos seres queridos. Una etapa que nunca debió escribirse en la historia de España y que seguramente sirvió para darnos cuenta de hasta donde llega la inconsciencia humana y los instintos más crueles de las personas. Un capítulo que solo trajo penurias y pobreza además de unas secuelas imborrables a los que les tocó vivirlo.

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Una época en la que el fútbol quedó en un segundo plano, pero que después de la guerra volvió a resurgir con más fuerza, para volver a convertirse en el opio del pueblo. Era una necesidad, la gente ansiaba desconectar de todo lo vivido y abstraerse de la dura realidad aunque solo fuera unas horas a la semana. Y el fútbol les dio esa respuesta. Seguramente nadie conoció al gran cancerbero Ramiro Forteza realmente, porque era un personaje de ficción, pero si existieron muchos otros porteros que vivieron aquella época e incluso perdieron la vida luchando en alguno de sus frentes. Como Félix González “Rojo”, portero de la Real Sociedad antes de la guerra que alternaba la portería con su trabajo en la metalurgia y que fue fusilado en 1939 con 26 años en una cárcel de Ondarreta. O como el célebre Aniceto Alonso Rouco, alias “Toralpy”, portero del Sestao y el Athletic Club de Bilbao antes de la guerra y con una intensa vida política, que llegó a ser incluso comandante republicano durante la Guerra Civil y murió en 1937 en Bilbao en medio de la batalla. Y porque no nombrar a una leyenda del fútbol español como Ricardo Zamora “El Divino”, portero y mito del RCD Espanyol, FC Barcelona y del Real Madrid posteriormente. Considerado uno de los mejores porteros de todos los tiempos, tuvo que exiliarse a Argentina y Francia en tiempos de Guerra Civil por miedo a perder la vida. Acabó volviendo una vez finalizada la guerra, ya como entrenador, al Atlético de Madrid y consiguiendo títulos importantes como la Liga Española.

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Félix González “Rojo”

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Aniceto Alonso Rouco “Toralpy”

Ricardo Zamora "El Divino"

Ricardo Zamora “El Divino”

En conclusión, podríamos decir con mucha prudencia y respeto, que después de todo Ramiro Forteza quizá tuvo mucha suerte, al menos más que “Rojo” y “Toralpy” seguramente. Consiguió sobrevivir a una guerra civil en su propio país y tirar adelante con su vida como buenamente pudo. Y yo creo que al final, Manuel Hidalgo es un poco lo que quiso transmitir en su relato en cierta forma. En según que contextos, el fútbol pasa a ser secundario o de una importancia nimia aunque en este caso fuera parte importante de la identidad del protagonista. Finalmente, creo que le queda claro al portero que hay cosas que están por encima del deporte y que seguramente le aportarán un beneficio personal mucho mayor que sus gloriosas tardes bajo los palos. Aunque como pasa mucho con el fútbol en este país y con la propia vida, seguramente de haber sido real, la gente siempre lo hubiera recordado por sus hazañas deportivas y por su mote: el ”Rey del penalti”.

Manel Torrejón Perea (@manelcandeu)

futbol franquismo

Vinnie Jones: vida de un gangster

Estamos acostumbrados a ver ex futbolistas labrándose un camino fuera del terreno de juego, sobretodo, a través de la televisión o los banquillos. Los canales de deportes están repletos de futbolistas y deportistas retirados, comentando partidos y “postmatches”. La misma situación la encontramos en los banquillos, dónde Pep Guardiola ejemplifica ese caso, trasladando su jerarquia del campo a la banda, pero es solo un ejemplo de ex futbolista que ha cambiado la careta de futbolista a técnico.
Por otro lado, encontramos a Vinnie Jones. El internacional galés ha trasladado su modo de vida, su duro juego, su rudeza y agresividad a la gran pantalla. Dando sus últimos coletazos dentro del campo, en el Queens Park Rangers, el director inglés Guy Ritchie pensó en nadie mejor que él para interpretar al personaje de Big Chris en Lock, stock & two smoking barrels. Un personaje que le venía ni qué pintado a Vinnie, un personaje arrogante y un matón duro al servicio de Harry “el Hacha”, un gangster del East-End londinense. El film fue el inicio de una carrera en el mundo del cine, dejando atrás los terrenos de juego. Le sirvió para ganar el premio Empire al mejor debutante británico del año.
En el mundo del fútbol, Vinnie Jones debutó como profesional en 1986 con el Wimbledon FC. Destacando en su carácter intimidatorio en el centro del campo, muy agresivo (incluso traspasando la frontera de la violencia) y disciplinado defensivamente. Destacable es su violento marcaje a otro tipo duro, Paul Gascoigne, al que incluso agarró de los testículos y lo llegó a intimidar y amenazar con agredirle. Vinnie representó la figura principal en el estilo del equipo, apodado kick and rush, un estilo basado en el juego duro, desplazar el balón hacia la delantera con un poco ortodoxo patadón para que se pelearan sus delanteros. El estilo resultó efectivo al Wimbledon, alcanzando posiciones altas en la liga y ganándole la FA Cup al Liverpool en 1988. El equipo, a su vez, fue apodado como Crazy Gang, dónde además de Jones, coincidió en el mismo equipo con otro tipo duro como Dennis Wise. Ambos volverían a jugar juntos en el Chelsea.

En su períplo por equipos ingleses, destaca el ascenso a primera con el Leeds, además de jugar en el Sheffield, Chelsea, su retorno al Wimbledon y por último su equipo de retiro, el QPR. Vinnie Jones cuenta con un récord de dudosa reputación, al ser el segundo jugador con más expulsiones de la liga inglesa, solo superado por el mítico red devil e irlandés Roy Keane. Prestó su imagen para el documental Soccer’s Hard Men, hecho que sentó muy mal en el seno del fútbol inglés, sobretodo dentro del ámbito federativo. La carrera de Vinnie Jones coincidió con el pleno apogeo del hoolliganismo, un fenómeno muy latente a finales de los ochenta y la década de los noventa, y el jugador es el reflejo en el campo de dicho fenómeno, tipos duros en la grada, que tenían un perro de presa dentro del terreno de juego.

En el mundo cinematográfico, Guy Ritchie lo ensalzó tras Lock, stock…, entregándole otro papel en  Snatch, convirtiéndose de nuevo en una obra de culto, interpretando a Bullet Tooth Tony, recibiendo otro Empire, pero ésta vez, a mejor actor del año británico, lo que le sirvió para que las productoras estadounidenses se fijaran en él para realizar películas de acción (destacando Operación Swordfish o 60 segundos).

Ambos son nacidos en el condado de Hertfordshire, una zona colindante a la gran capital inglesa, y que la nutre con ciertos productos agrícolas. Pero realmente el cine los unió. El primero, un director poco académico, luchó por su cuenta para poder realizar su primera obra de culto, y qué ha creado todo un cine característico, ganándose toda una amplia parroquia de adeptos incondicionales. El segundo, era un futbolista poco elegante, rudo y con peinados acordes a su personalidad, la violencia echa persona, provocando una identificación con su grada, deseosos de ver tipos como Vinnie en el campo, y  los cuales no tendrían reparos de irse a tomar unas cervezas tras la finalización del partido.

Todo un personaje multifacético, que ha sabido aprovechar sus violentas cualidades para hacerse un lugar en el cine británico. Recordado por su fútbol rudo y agresivo, ha trasladado su personalidad a papeles de matones, gracias a su mecenas, Guy Ritchie, un cineasta que ha querido plasmar en su filmografia las bandas camorristas de los suburbios ingleses. Parece como si Ritchie hubiese creado el personaje de Big Chris a conciencia para Vinnie. Porqué en Inglaterra no todo es te a las cinco de la tarde y saber estar. También existen bandas de matones y camorristas, y no hay mejor dupla que Jones-Ritchie para plasmarlo, convirtiendo sus colaboraciones en obras de culto.

Luis Sánchez López (@luchosalo21)

Los herederos del “Capitán Tsubasa”: La evolución del fútbol japonés

La generación nacida de mediados de los 80 en adelante, crecimos viendo “Capitan Tsubasa” (Campeones, en España). La fábula Anime japonesa ambientada en unos jóvenes jugadores  nos mostraba unos futbolistas con mucha magia y calidad, capaces de hacer cosas inverosímiles, síntoma quizás de un complejo de inferioridad dentro del mundo del fútbol.

  Todos pensábamos que no aparecerían unos homólogos en carne y hueso, jugadores japoneses talentosos y con mucha magia, pero la globalización del fútbol y la cada vez  mas imperante introducción en el mismo de jugadores extranjeros, han permitido que el fútbol japonés sea también tenido en cuenta.

Desde que se creó la J-League en 1992, que reemplazó a la antigua liga de fútbol amateur de Japón por una mucho más profesional y competitiva, la evolución del deporte rey en este país, tanto a nivel de clubes como sobretodo a nivel de jugadores, ha sido espectacular y siempre en línea ascendente.

Gracias a fichajes sonados en los últimos años de su carrera, buscando contratos millonarios que la rica economía nipona podía proporcionar, los habitantes de este país fueron viendo con mejores ojos este deporte y aficionándose mucho más a el. Así, jugadores de la talla de los brasileños Zico o Careca, el inglés Gary Lineker, el italiano Salvatore Schillaci, Dragan Stojković de la antigua Yugoslavia, el paraguayo Amarilla, el ruso Alinikov y hasta el español Julio Salinas se apuntaron a esta nueva “moda” y fueron a acabar sus carreras y conseguir sus últimos buenos contratos deportivos durante la década de los 90. Por el contrario, el jugador japonés Miura Kazuyoshi, que empezó su carrera en el fútbol brasileño a mediados de los 80 y fue una de las primeras estrellas de este deporte en emigrar y consolidarse fuera del país, volvió a la J-League para continuar su carrera en su país natal y contribuir a promocionar este deporte tanto nacional como internacionalmente.

Como anécdota interesante podríamos citar que mucha gente cree que la historia de Miura inspiró la creación del personaje Oliver Atton (o Atom), que en el anime original japonés se llama Tsubasa Oozora. Esta afirmación no es cierta, porque este personaje del cómic manga japonés (del que luego se hizo una serie de dibujos, que fue lo que le dio fama mundial), es algo anterior al inicio de la carrera de Kazuyoshi. Miura se fue con 15 años a Brasil para hacerse profesional. De hecho, debutó como tal en el Santos. En la ficción, Oliver se va a Brasil con 16 años para jugar en el Sao Paulo, aunque está claro que exsten ciertas similitudes entre los dos.

Siguiendo con nuestra historia, es partir de la creación de la J-League cuando empiezan los años de gloria del fútbol japonés, posiblemente los más esplendorosos de su historia. Y es que la victoria contra Arabia Saudita en la Copa de Asia de 1992 no fue más que la punta del iceberg de una serie de logros, sobretodo personales, que hicieron que esta selección evolucionara en una década, lo que no lo había hecho en toda su historia. Aunque esta evolución no vino sola ni fue por casualidad, ya que los propietarios de los clubes de esta nueva liga japonesa, empezaron a contratar técnicos, doctores expertos en medicina deportiva, psicólogos deportivos, fisioterapeutas, ojeadores, secretarios técnicos y toda clase de personal especializado en el fútbol, sobretodo de nacionalidades europeas y suramericanas, como Arsène Wenger o el español Azkargorta. De esta forma y con la bonanza de las empresas niponas que estaban detrás de cada club que actuaba en la J-League, no solo los jugadores de esta liga fueron mejorando, sino sus canteras, sus cuerpos técnicos, su personal deportivo y todos los que rodeaban a estos clubes, sin olvidar claro está a la selección nipona.

Tras la extraña eliminación en el último partido clasificatorio de Japón para el Mundial de EEUU 94, la selección trabajó con mucha fuerza e intentó mejorar las carencias que tenían para intentar clasificarse para el siguiente y esta vez sí lo consiguieron. El bloque oriental iba a participar por primera vez en una Copa del Mundo de Selecciones y Francia 98 iba a ser el comienzo de la proyección del fútbol japonés al mundo entero. No importa que perdieran los tres partidos se la liguilla inicial, no importa que solo marcaran un gol, tampoco importa que les hicieran cuatro, lo más importante es que ya habían llegado, estaban allí y nadie los podría bajar de aquella cima que tanto esfuerzo había costado escalar. A los nombres de Ronaldo, Zidane, Suker, Chilavert o Batistuta; la gente empezaba oír hablar de otros como Kawaguchi, Ihara, Yamaguchi, Ono, Jo o el más famoso y mediátco de todos, el gran Hidetoshi Nakata. Quizá ninguno deslumbró, nadie fue objetivo de cámaras y “flashes” constantes, pero muchos ojeadores y entrenadores de todo el mundo, empezaron a darse cuenta de que el fútbol japonés había cambiado y de que muy pronto serían competitivos internacionalmente también.

Pero no fue hasta el año siguiente (1999) cuando el mundo entero quedo asombrado por la mejoría del fútbol nipón, no solo en categorías superiores, sino también inferiores. Nigeria fue el lugar elegido para la hazaña y no había mejor torneo para hacerlo que un Mundial sub20. Y es que la selección juvenil del país del sol naciente, que ya había conseguido llegar a cuartos de final en la anterior participación (1997), deslumbró en esta cita mundialista como ninguna, empezando algo dubitativa, pero yendo claramente de menos a más. Dejó en la cuneta a selecciones importantes de la talla de Inglaterra, Portugal, México o Uruguay y se plantó en la finalísima frente a la España de los Marchena, Orbaiz, Yeste, Colsa, Barkero, Aranzubia, Gabri por no olvidar al gran Xavi Hernández o al suplente Iker Casillas por aquel entonces; contra la que finalmente sucumbió.

En el recuerdo pues, dejaron un fútbol muy interesante, da calidad, velocidad y mucho coraje y nombres que se harían importantes en un futuro cercano como los de Ogasawara, Takahara, Endo, Inamoto o Nakamura. Esto hacía presagiar un futuro muy halagüeño para el fútbol japonés, que no tardaría mucho en llegar, ya que consiguieron al año siguiente (2000) su segunda Copa de Asia en el Líbano frente a Arabia Saudita y su participación dos años más tarde para el que sería su segunda fase final de una Copa del Mundo, en este caso sin clasificación previa, ya que eran uno de los países anfitriones del evento junto a Corea del Sur.

En este contexto ha surgido actualmente una generación muy talentosa de futbolistas japoneses, que  crecieron viendo esos dibujos anime, y que como muchos de ellos, han cogido el avión  para triunfar en Europa. Ver a un japonés en las mejores ligas de Europa ya no resulta algo exótico, como nos pasaba con los Nakamura, Nakata o Inamoto. Mucha culpa de  ello, la tienen los actuales campeones asiáticos en 2011, un combinado nacional que  maravilló a los amantes del fútbol ya en el Mundial de Sudafrica 2010, ofreciendo  grandes partidos con mucha calidad, provocando el asombro generalizado.

Nos gustaría destacar cuatro de estos jugadores:

Keisuke Honda: Un talento prodigioso, una zurda mágica al servicio de Japón. Keisuke Honda ya destacó en su etapa escolar, donde más adelante fue elegido como uno de los jugadores franquicia para desarrollar la liga japonesa (J. League). Pese a su juventud (25 años), es un jugador contrastado en Europa. El VVV-Venlo holandés lo trasladó a Europa en 2007, procedente del Nagoya Grampus Eight. En 2009 lo ficha el CSK de Moscow por 9 millones de euros, lugar donde ha impartido su cátedra al resto del continente. Quizás estamos hablando del jugador con más talento surgido del país nipón, un jugador de dibujos animados. En su catálogo de recursos, destaca su habilidad y dribbling, sin olvidar los lanzamientos de larga distancia con su pierna izquierda.

Cabe destacar, el recital dado en el Sánchez Pizjuán con el CSK, en el trascurso de la Champions League de 2009-2010. Se disputaba la eliminatoria de octavos de final, y el partido de ida quedó 1-1 en el Olímpico de Luzhniki. Keisuke Honda era un recien llegado a esta competición y a su nuevo equipo, pero en Sevilla demostró que era un jugador de élite y que se hablaría mucho de él. Primero asistió a otro joven figura emergente del Este europeo como Tomas Necid, pero el recital Honda siguió con un buen juego y habilidad hasta la culminación del lanzamiento directo que sorprendió a Palop y dio la eliminatoria a los rusos. Esa noche maravilló a Europa entera y se dio a conocer. Hasta el propio Jose Mourinho habló positivamente de él, coincidiendo que serían rivales en la siguiente ronda, en la cual el Inter de Milán acabaría con el sueño moscovita, que a parte de Honda contaba con otras figuras como el ahora juventino Milos Krasic o el portero titular de Rusia, Akinfeev.

Todas estas espectativas que generó durante la Champions League se vieron corroboradas en la Copa Mundial de Sudáfrica del mismo año. Japón partía, sobre el papel inicial, como una mera comparsa, una selección de relleno. Esta idea cambió con el primer partido de liguilla ante Camerún, donde el combinado nipón exhibió un excelente juego, en el cual Honda fue su principal director. Japón logró derrotar a los africanos por 1-0 con un gol de Honda tras asistencia de Daisuke Matsui. Contra Dinamarca volvió a marcar sacándose un zurdazo muy lejos de la portería, además de asistir el tercer gol a Okazaki, tras una espectacular jugada individual.  La participación de Japón acabó, pero Honda se ha metido en el escaparate futbolístico de primer nivel a parte de su participión individual en Champions y Mundial, por la victoria del combinado nipón en la Copa de Asia de 2011. Su valor en el mercado se ha disparado, y no es de extrañar verlo vestido próximamente con la camiseta de uno de los grandes clubes de Europa.

Takashi Usami: Con tan sólo 19 años, Takashi Usami se ha convertido en una de las jóvenes perlas que todos los equipos punteros siguen con especial atención.

Usami ya dejó muestras de su clase en el partido correspondiente a la Copa Audi que su actual equipo, el Bayern, disputó ante el Barça de Pep Guardiola.

Todos los aficionados que tuvieron la oportunidad de seguir el partido disputado en el Allianz Arena de Munich el pasado 27 de julio pudieron ver el gran manejo de pelota que tiene el futbolista japonés con ambas piernas, el jugador nipón apareció por ambas bandas desbordando en más de una ocasión ya que es muy bueno en el uno contra uno, le gusta encarar y realizar dribblings espectaculares en la linea de los Robinho, Alexis Sanchez o su ahora compañero Ribery, del que dice “que es uno de sus ídolos y que aprende mucho de él día a día”. Además Usami es muy rápido, eléctrico y escurridizo… este joven jugador procedente del país del sol naciente tuvo claro que no podía dejar pasar la oportunidad de jugar en el Bayern. “Estaba preocupado por dejar el equipo (el Gamba Osaka) durante la temporada, pero oportunidades como esta no se presentan cada día. Decidí que lo correcto era aceptar este reto”, explicaba en su día Usami. Aunque lo tentaron distintos equipos (entre ellos, el Inter de Milan y el Manchester City), su sueño era jugar en la Bundesliga.

En sus inicios con el club de su vida, el Gamba Osaka, ya dejó pistas del gran jugador que se estaba gestando. En su partido de debut contra el FC Seoul, con 17 años, tuvo la “suerte” de marcar un gol, con lo que se convirtió no sólo en el jugador de la entidad nipona más precoz en debutar, sino en el más joven en anotar una diana. Un año despues sería nombrado mejor futbolista joven del año (2010) en la J-League.

Habrá que esperar para ver si el Bayern acaba quedándose con el prometedor Takashi Usami. De no ser así, sospechamos que no tendrá problemas para encontrar otros destinos también muy apetecibles.

Takayuki Morimoto: Es un jugador record en la liga de su país, ya que debutó en el Tokyo Verdy 1969 con solo 15 años, 10 meses y 6 días en la J-League siendo el jugador más joven de la historia de la competición en disputar un partido. Antes de cumplir los 16 años marca su primer gol en la liga japonesa lo que lo convierte en el jugador más joven que ha marcado un gol en dicha competición.

Morimoto es un delantero muy trabajador, muy sacrificado, con una gran movilidad en el ataque y muy bueno en el juego aéreo. Jeremy Walker experto en futbol japonés comparó a Morimoto con Ronaldo Luiz Nazario, “Morimoto tiene una constitución física, fuerza y rapidez parecidas al astro brasileño Ronaldo.” En este aspecto discrepo ya que para mi Morimoto es un “currante” del área, es mas trabajador que definidor, y es muy revulsivo en muchos partidos atascados, solo veo el parecido en la constitución del cuerpo y peinado al Ronaldo cuando jugaba en el Barcelona y en el Internazionale. Después su cuerpo cambiaria  y nada tiene que ver con el fibrado y atlético cuerpo de Morimoto.

Morimoto llega a la exigente Serie A italiana a las filas del Catania, donde en su primera temporada marca solo un gol. No han destacado mucho sus cifras goleadoras en sus 5 temporadas en el Catania, donde en la temporada 2008/2009 marcó su mayor numero de goles en la competición con 7 tantos, haciendo un total de 15 goles en sus 5 temporadas en Calcio.

Esta temporada ha sido cedido al modesto Novara, un club donde le viene muy bien al jugador nipón, ya que es un club donde se pretende jugar al ataque, y puede aportarle muchas cosas para conseguir el objetivo de la permanencia al conjunto del Piamonte. Precisamente esta temporada con el Novara ha realizado el mejor partido que yo he visto de Morimoto en el Calcio. Fue contra el Inter de Milán, en el Silvio Piola, donde ganó el Novara 3 a 1 y fue la guillotina para Gian Pietro Gasperini. Morimoto fue un quebradero de cabeza para la defensa nerazzurra, sobre todo para Chivu donde en los minutos finales del encuentro le robó un balón después de una gran presión, se fue muy bien del defensa rumano y este no tuvo otra que hacerle penalti, que con este se adelantarían en el marcador y que a la postre acabó en el 3 a 1 final, siendo Morimoto uno de los héroes del partido.

Con la selección japonesa no está teniendo mucha suerte, una lesión en la rodilla izquierda le apartó de la Copa de Asia en la que Japón logró el titulo, ni tampoco de cara a gol (repito que no creo que sea un gran goleador, aunque es un buen definidor cara a puerta), pero con la experiencia que esta adquiriendo en Italia y con la gran generación que tiene Japón, Morimoto será una de las grandes referencias en el ataque de su selección y uno de los nombres importantes en los próximos años.

Yuto Nagatomo: El lateral japonés se ha hecho un lugar entre la defensa interista. Resulta extraño, que un fútbol tan tradicionalmente defensivo como el italiano, recurra a un jugador japonés para cubrir la posición de lateral.

Nagatomo es de la misma generación que Honda, y al igual que el mediapunta, disputó el Mundial sudafricano, siendo una pieza clave en la defensa según el seleccionador Takeshi Okada.

Llegó al Cesena procedente del F.C. Tokyo, y posteriormente, el Inter de Milán se fija en el, donde acaba recalando en el mercado invernal. En Milán ha demostrado que puede ser un lateral izquierdo de garantías para un club grande. Además, no teme a subir la banda, hecho que lo puede recolocar en otras posiciones más adelantadas que la defensa.

Como curiosidad y como ejemplo de lo querido que es en el vestuario, Samuel Eto’o, en un partido contra el Brescia, le dedicó un gol, a raíz de los desastres acaecidos en Japón recientemente, en marzo del 2011. También, su primer gol en el Inter, al más puro estilo “killer” del area, lo celebró con un gesto de saludo tradicional nipón. Además, hay otra serie de videos donde Materazzi bromea con él, en varias ocasiones.

Tambien hay que hacer mencion especial a jugadores como Uchida del Shalke04, Kagawa del Borussia Dortmund, Hasebe del Wolfsburgo y capitán de la selección nipona o Hiroshi, ex del CE Sabadell y actual delantero del Sevilla Atlético, una de las perlas más prometedoras de la gran y extensa cantera nipona.

Conclusión:

Aunque es muy arriesgado y aventurado hablar de cotas mas altas, la selección japonesa ha dado un salto de calidad que queda patente en los jugadores analizados, además de sus logros en forma de títulos y buen juego. Es difícil pronosticar el futuro y quizás nunca veremos levantar la copa del mundo al Capitán de los samuráis azules, como si sucede en la serie, pero queda claro que la mediocridad ha quedado atrás y ya es un combinado al que hay que tener en cuenta. Si el creador del anime hubiese creado en estos momentos la misma, bien seguro que su inspiración procedería de los Honda, Nagatomo, Kagawa y compañía.

Y es que a todos nos suenan hoy en día los nombres de los ya citados Kawashima, Uchida, Nagatomo, Endo, Hasebe, Honda, Kagawa, Morimoto, Okazaki, Aki o incluso Usami e Hiroshi; jugadores que ya son o empiezan a ser importantes en sus equipos y muchos también en su selección, pero seguro que seguirán saliendo muchos más que harán del fútbol japonés, lo que es hoy en día, uno de los más importantes del Continente Asiático y seguramente del Mundo, aunque su liga no sea de las más competitivas del planeta. Sus jugadores siguen saliendo a buscarse la vida y ahora lo hacen con la convicción y la calidad de que pueden competir de igual a igual con jugadores europeos y suramericanos en muchos casos, pero sobretodo lo hacen con la imagen de los Kazuyoshi, Kawaguchi, Ihara, Yamaguchi, Ono, Nakata o Nakamura que un día decidieron luchar y competir por su país y hacerlo en el deporte que más los apasionaba del mundo, el fútbol… y lo consiguieron.

Alberto Riquelme Pérez (@AlbertoRiquelme)
Luis Sánchez López (@luchosalo21)
Manel Torrejón Perea (@manelcandeu)